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Resumen
Se ofrece una perspectiva
resumida del origen e historia del humor, poniendo énfasis
en los beneficios psicológicos y cualidades curativas que le
han sido atribuidas. Esta suscinta panorámica incluye las creencias
iniciales sobre el humor (positivas y negativas), así como
el humor en tanto indicador de psicopatológía y de salud.
Ya dentro del uso terapéutico del humor, se reseñan
los beneficios y usos del humor, remarcando su característica
básica de instrumento de ayuda en la adopción de una
nueva actitud, conducta, o filosofía ante la vida. Finalmente,
se describen algunos procedimientos conductuales y cognitivo-conductuales
en los cuales se puede emplear el humor y la forma de procedimiento
a seguirse. |
Abstract
It is offered a
summarized perspective of the origins and history of humor, emphasizing
on the psychological benefits and healing qualities attributed to
it. This overview includes the inicial beliefs about humor (positive
and negative), as well as humor as indicator of psychopathology and
health.
Within therapeutic use of humor, it is addressed its utilization and
benefits, focusing its basic characteristic as a tool for helping
in the adoption of a new attitude, behavior, or philosophy in facing
life. Finally, it is described some behavioral and cognitive-behavioral
procedures in which humor can be used and the steps to take in its
use. |
| *Publicado
por primera vez en la Revista APRENDIZAJE Y COMPORTAMIENTO de la Asociación
Latinoamericana de Análisis y Modificación del Comportamiento
(ALAMOC) |
Hace unos 45
años, el hacer solamente la sugerencia de que el humor tenía
beneficios psicológicos, médicos, o psiquiátricos
hubiese causado risa (Goldstein, 1987).
En el mundo Occidental fue después de la II Guerra Mundial
que se comenzó a pensar en las consecuencias somáticas
del stress y la ansiedad, pero no se pensaba que la relajación
o el humor tuviésen efectos terapeuticos en esas problemáticas.
Sin embargo, a través de la historia han habido quienes han
creído que las emociones positivas, y el humor entre ellas,
no son solamente causantes de disfrute sino que son vitales para
el bienestar general de las personas.
Mayormente la popularidad actual del humor como elemento saludable
se debe al libro de Norman Cousins (1979), titulado "Anatomía
de una Enfermedad. La Voluntad de Curarse". También en parte
se debe al surgimiento de la medicina holística en la que
la colaboración del paciente para recuperarse de una enfermedad,
su deseo de vivir, el mantener una perspectiva adecuada y positiva
de la vida, el sentido del humor y otras fuentes de bienestar emocional
son parte del tratamiento.
Como toda noción que logra atraer la atención científica,
es apropiado examinar, aunque brevemente, el origen e historia del
humor sobre todo cuando se le adjudican cualidades curativas tan
notables.
CREENCIAS INICIALES SOBRE EL HUMOR
Puede parecer increíble considerar que solamente en los últimos
100 años o menos el humor y/o la risa ha llegado a ser aceptable
de manifestarse en público. Durante gran tiempo de la historia
Occidental el humor y/o la risa fueron considerados groseros en
un sentido más positivo, y pecaminosos como un extremo negativo.
VISION NEGATIVA DEL HUMOR
En la Edad Media la tendencia médica era localizar las emociones
en diversos órganos corporales. El lugar del amor era el
corazón y el de la risa el bazo, esto porque la risa era
vista como una forma "inferior" de conducta (Hyers, 1981). En la
misma época se prohibía o condenaba el hacer bromas
sobre religión y filosofía por ser asuntos solemnes
y porque el humor "obscurecía la verdad, endurecía
el corazón, y entorpecía el entendimiento".
En escritos del 1905, se decía que por razón de que
la risa estaba más allá del control del cuerpo, el
período de duración de la misma se podía denominar
como un momento transitorio de "desorden mental".
Freud en 1905 consideró que el humor era reflejo de ansiedad,
dolor o de hostilidad subyacente no expresada. Propuso que el humor
tenía base en impulsos agresivos y sexuales reprimidos, y
por tanto podía verse como una expresión de los mismos.
VISION POSITIVA DEL HUMOR
Freud también reconoció que podían haber expresiones
de humor que no tuviésen base psicopatológica. Herbert
Spencer en el año 1860 propuso que el humor era un mecanismo
para aliviar el exceso de tensión, y por tanto era un mecanismo
de restauración importante. Esta visión del humor
como un proceso de reducción de tensión es de influencia
aún hoy en día, aunque todavía se busca por
evidencia empírica para sostener este punto de vista.
James Walsh un médico americano, sostenía que los
efectos benéficos del humor eran mediados por efectos psicológicos.
"El efecto del humor sobre la mente no solo brinda relajación,
en cuanto a la tensión mental se refiere, sino que la hace
menos propensa a la excesiva preocupación".
Desde una posición intermedia hay evidencia de que el humor
puede indicar hostilidad y conflicto subyacente. También
hay gran cantidad de evidencia de que el humor puede indicar o reflejar
gozo, auto-aceptación, fortaleza interna y ajuste. Aunque
todavía hacen falta estudios para aclarar la procedencia
del beneficio del humor y/o su negatividad.
EL HUMOR COMO INDICADOR DE PSICOPATOLOGIA
Psicológicamente el humor puede indicar auto-depreciación
y hostilidad hacia los demás (ej. los chistes de contenido
racista). Naturalmente la intencionalidad de la broma es un elemento
importante. Lo principal desde este punto de vista es que el humor
puede ser reflejo de actitudes, afectos, y cogniciones subyacentes
que no siempre serán aquellas que se consideran saludables.
El fracaso en reir, por ejemplo, puede dar tanta información
como la risa misma. Una persona con impedimentos sexuales pueden
fallar en ver el "punto" en un chiste sexual (Levine y Redlich 1955).
Socialmente, la risa y el humor puede llevar a cambiar las relaciones
entre los individuos, creando un abismo donde solo existía
una brecha. El humor hostil específicamente puede hacer la
comunicación difícil o imposible (Goldstein, 1976).
También puede utilizarse para "cerrarse psicológicamente"
y, establecer distancia (Kane, Duls, y Tedeschi, 1977).
Físicamente hay muchas ocasiones donde la risa indica una
patología subyacente (por ejemplo, parálisis seudobulbar
y la esclerosis múltiple). En este caso la risa está
más allá del control del individuo, hay arranques
súbitos de risa, y esta no refleja un sentido subyacente
de júbilo. En la enfermedad de Alzheimer el sentido del humor
se trastorna (ej. inhabilidad para tomar las cosas serias en serio).
EL HUMOR COMO INDICADOR DE SALUD
El humor y la risa se han considerado como buenos para el cuerpo
porque restauran la homeostasis, estabilizan la presión sanguínea,
oxigenan la sangre, da masajes a órganos vitales, estimulan
la circulación, facilitan la digestión, relajan el
sistema nervioso, y producen un sentimiento de bienestar (Keith-Spiegel,
1972). Sin embargo, no hay investigación sobre las consecuencias
a largo plazo de la risa, desde el punto de vista médico
y psicológico.
La más cercana comprobación de la contribución
del humor al bienestar físico y psicológico se refiere
a la diferenciación entre el "tipo A de personalidad"
y el "tipo B de personalidad". El tipo "A" caracterizado
por excesiva seriedad, impaciencia, hostilidad, y stress (Friedman
y Rosenman, 1974), tienen gran incidencia de ataques al corazón
que el tipo "B", en el cual un sentido del humor tiende a desplazar
el coraje, ansiedad, y hostilidad (Mantell y Golden, 1985).
También se ha especulado sobre el efecto de la risa en producir
la sustancia hormonal llamada Beta-endorfina a través de
la glándula pituitaria, lo cual conduce a reducción
del stress físico y el dolor, y a un sentido de euforia.
Los datos que confirman esta hipótesis todavía deben
ser recopilados.
EL HUMOR EN LA PSICOTERAPIA
La utilización del humor en la psicoterapia ha ganado un
creciente interés en años recientes (Rosenheim y Golan,
1986). Los clínicos pertenecientes a diversas escuelas de
psicoterapia reconocen su potencial de uso en el proceso terapéutico.
Aunque también hay autores que han hecho señalamiento
sobre sus posibles fallas. Kubie (1971) ha advertido la posibilidad
de que un terapeuta utilice el humor para descargar hostilidad,
frustración, y para divertirse o entretenerse en la situación
terapéutica con los problemas del cliente.
En las terapias psicodinámicas ha habido resistencia al uso
del humor por considerar éste como signo regresivo y patológico
solamente, y porque esto atenta a la solemnidad del proceso analítico
y deteriora la transferencia y contratransferencia (Morak, 1987;
Haig, 1986).
Kubie (1986) también ha señalado el posible daño
que puede hacer el humor en manos de terapeutas no diestros en el
uso de esta estrategia y que carezcan de la madurez necesaria para
usarla con buen juicio.
Recientemente diversas orientaciones terapéuticas han estado
reconociendo su posible valor, incluyendo terapias con bases psicodinámicas
(Ej. Terapia Adleriana) y otros modelos como la Terapia de Decisión
(Greenwald, 1987). Terapia Racional-Emotiva Conductual (Ellis, 1972),
y la Terapia Provocativa (Farrelly y Brandsma, 1974).
BENEFICIOS Y USOS DEL HUMOR EN LA PSICOTERAPIA
Una lista de beneficios y usos del humor que mayormente se han reportado
son los siguientes:
- El uso del humor ayuda a ganar objetividad sobre los problemas,
ya que el humor ayuda a poner distancia entre nosotros y lo
que nos aqueja.
- Los procesos de pensamiento que se han vuelto ruminativos
y "cerrados", podrían ser interrumpidos a través
del humor dando lugar a perspectivas más frescas.
- El humor usado apropiadamente puede ayudar a fomentar el
rapport y la alianza terapéutica.
- El humor utilizado terapéuticamente no intenta directamente
divertir, sino cambiar el marco de referencia y proporcionar
una manera "nueva" de percibir y experimentar la vida.
- Como forma de solución de problemas, transmitir ideas,
y/o transmitir intencionalidad, con lo cual el humor va dirigido
a la parte racional del individuo.
- El humor puede ser usado para promover "insight" (ej., respecto
de ideaciones irracionales subyacentes al problema, y/o de lo
inapropiado de una actitud, conducta, o valores).
- El humor puede hacer que el proceso terapéutico sea
menos tenso y quizás menos doloroso para el paciente
(doloroso en el caso que sea debido a la naturaleza de sus problemas).
- Puede proveer un medio más aceptable para expresar
inicialmente sentimientos negativos (ej. hostilidad).
- El humor podría proveer un medio efectivo de comunicación
con algunos pacientes que les agrade este estilo de parte del
terapeuta.
- Un sentido de humor fuera de las sesiones de terapia puede
ayudar al terapeuta a lidiar con sesiones muy "cargadas" y con
pacientes frustrantes.
- El humor ayuda a despejar la excesiva seriedad y a veces
monotonía del proceso terapéutico en el tratamiento
de diversas problemáticas.
- Puede cortar bruscamente algunos estilos trastornados de
comportamiento, emoción, y pensamiento; y facilitar la
adopción de nuevos patrones más adaptativos.
- El humor puede ayudar a las personas a reírse de sí
mismos y de ahí a auto-aceptarse con sus puntos vulnerables
y sus falibilidades.
- Ayuda a establecer distracción temporera de sentimientos
y pensamientos perturbadores, haciendo que la persona se sienta
bien temporeramente, y entonces poder concentrarse mejor en
el proceso de cambio.
- Ayuda a contraatacar la excesiva seriedad con que enfoca
la vida la persona perturbada y la excesiva seriedad con que
toma sus problemas, lo cual le perturba más.
- El humor enseña que la vida a pesar de los problemas,
puede ser bastante divertida y, agradable.
- Paradójicamente indica que las situaciones/experiencias
malas pueden tener aspectos buenos, y que las buenas cosas pueden
tener aspectos malos.
- El humor tiene cualidades persuasivas que pueden ser de ayuda
en el proceso de ayuda psicoterapéutica.
Nota Importante: El humor en la psicoterapia, en resumen,
no es contarle chistes al paciente para hacerle reir solamente,
sino para ayudarle a adoptar una nueva actitud, conducta, o filosofía
ante la vida.
Los informes sobre el uso del humor y la risa en la terapia conductual
han sido verdaderamente raros. Específicamente, se han reportado
dos casos en que se ha utilizado "formalmente" el humor en la terapia
conductual. Aunque, terapias de corte más conductual-cognoscitivo
(ej. Terapia Racional-Emotiva Conductual) utilizan estrategias humorísticas
desde hace más de 15 años. Esto anterior ha hecho
pensar que la terapia y los terapeutas conductuales son hoscos y
carentes de sentido del humor (lo cual refuerza la imagen errónea
de una orientación sin sentimientos).
Con todo, se pueden encontrar reportes de casos y procedimientos
de tratamiento en los cuales, probablemente en forma inadvertida,
se ha hecho uso del humor y la risa de manera clínicamente
significativa. Por ejemplo el tratamiento con una paciente psiquiátrica
utilizando procedimientos de saciedad de estímulos descrito
por Ayllon (1963), la cual presentaba el comportamiento de guardar
toallas en su habitación. A la paciente se le dejó
hacer recogidos periódicos de 7 a 60 toallas hasta que recolectó
650 las cuales almacenó en su habitación. Las 650
toallas lograron el efecto de "saciedad del comportamiento", en
términos que no solo dejó de recolectar las toallas
sino que comenzó a devolver una cantidad de ellas. Claramente
hay una perspectiva humorística en la ímplementación
del tratamiento en este caso, pero no hay descripción explícita
del uso del humor en el título del artículo ni en
la narrativa del mismo.
El humor y la risa han sido reportados como formando parte del tratamiento
conductual, pero no como ingredientes usados en forma deliberada
en la estrategia terapéutica. Por ejemplo, el caso descrito
por Wolpe y Lazarus (1966), utilizando la técnica de inundación
con una mujer que presentaba un problema de agorafobia. Al imaginar
y describir vividamente el estímulo temido sin experimentar
consecuencias realmente aversivas, la paciente primero se mostró
ansiosa, luego se molestó con el terapeuta; y por último
comenzó a reírse de su temor expresando lo absurdo
de éste.
Es bastante clara la presencia ocasional de la risa y el humor en
los enfoques conductuales-cognoscitivos, sin embargo el uso deliberado
de incluir el ingre-cliente humorístico o buscarlo como un
resultado, no ha sido activamente incorporado (excepto en enfoques
más cognoscitivos como la terapia racional emotiva conductual).
La carencía del humor en las terapias conductuales mas ortodoxas
es probablemente debido a las dificultades para integrar los componentes
cognoscitivos, y el humor parece ser un fenómeno cognoscitivo
bastante complejo. Al día de hoy, el interés por integrar
el aspecto conductual y cognoscitivo, brinda una oportunidad para
incorporar el uso del humor y la risa.
Otro aspecto que ha sido una barrera para la introducción
del humor, clínica o técnicamente, ha sido el empíricísmo
de las técnicas conductuales más tradicionales. En
este aspecto el humor requiere mayor estudio investigativo.
ALGUNAS JUSTIFICACIONES PARA USAR EL HUMOR EN LAS TERAPIAS CONDUCTUALES
ORTODOXAS Y CONDUCTUALES -COGNOSCITIVAS
- En un modelo mecanicista de estimulo-respuesta más
estricto el humor puede asociarse con una situación de
estímulo previamente evocadora de temor o coraje. Desde
una perspectiva teórica, es mejor o más constructivo
asociar una situación con humor que con temor o coraje.
Lo racional entonces sería, introducir el humor en una
situación previamente "desagradable" y de ser posible
producir la risa.
- El introducir el humor en el contexto de situaciones problemáticas
para los pacientes, puede ayudarles a percibir e interpretar
la situación de manera más constructiva y más
objetiva. Por ejemplo una persona puede pensar acerca de una
situación como parcialmente amenazante, parcialmente
humorística, o inclusive totalmente absurda y cómica.
- La habilidad de apreciar el humor en un contexto anteriormente
percibido exclusivamente como aversivo o productor del temor
puede connotar un incremento en auto-eficacia (Bandura, 1977).
Las expectativas de auto-eficacia, a su vez, ha sido demostrado
que tienen estrecha relación con el cambio condúctual
(Bandura, Adams, y Beyer, 1977).
- En términos de la risa, esta puede ser vista:
- Como evidencia abierta de que la construcción
cognitiva del individuo sobre un problema ha tenido cambios,
de manera que una emoción negativa puede no ser ya
la dominante.
- La risa en sí misma puede fisiológicamente
aliviar el temor, ansiedad, o coraje asociado con una situación.
Esto anterior puede ser tan realísta, que el terapeuta
puede en ocasiones encontrar deseable el evocar la risa
en situaciones donde la reducción de tensión
sea la meta (Ventis, 1987).
Ventis (1987) describe claramente diversos procedimientos conductuales
en los cuales se puede introducir el humor y la manera de hacerlo.
DESENSIBILIZACION SISTEMATICA
En la desensibilización el humor puede ser usado de tres
maneras:
- Para inducir relajación cuando la persona tiene dificultad
para relajarse o no hay mucho tiempo para un entrenamiento formal
en relajación. El humor puede incluirse previo al uso
de la jerarquía de escenas para imaginar (Navas, 1989),
incluirse en las escenas mismas (para compensar por la relajación
informal), o utilizar ambas cosas.
- Si el individuo encuentra las situaciones para imaginar humorísticas
(aunque no provoquen risa abierta), incluirlas parcial o completamente
en toda la jerarquía de escenas. Esto podría tener
un efecto de cambio cognitivo al interpretar diferente la situación
de estímulo. En este caso el humor puede ayudar a aumentar
cogniciones de auto-eficacia. El terapéuta puede facilitar
esto reforzando muestras de tolerancia o el sonreír ante
estímulos previamente difíciles.
- Como una ayuda para "cruzar" a través de una escena
muy ansiogénica o "difícil" en un proceso corriente
de desensibilización. Es decir, agregando el componente
humorístico a dicha escena. En este caso hay que asegurarse
que la dificultad no sea debida a una mala construcción
de las escenas o de la jerarquía.
ENTRENAMIENTO ASERTIVO
La aplicación del humor en el entrenamiento asertivo es en
alguna medida equivalente a su uso en la desensibilización
sistemática. Las personas no-asertivas experimentan temor
excesivo acerca de las consecuencias de compor-tarse asertivamente.
De manera que, el crear o enfatizar diversos aspectos humorísticos
en la técnica del juego de roles puede ser de ayuda en reducir
los temores de las personas con problemas de asertividad.
Una estrategia para ser usada consiste principalmente en la exageración.
Las personas no-asertivas frecuentemente tienen expectativas erróneas
de cómo los demás reaccionarán si expresan
sus sentimientos, opiniones, o hacen valer sus derechos personales.
Durante el ensayo conductual, el terapeuta inesperadamente exagera
la reacción de la otra persona, por ejemplo actuando amenazante,
presionando, con asombro, o rechazando. El paciente puede ver entonces
lo exagerado de su expectación hasta un punto ridículo.
Este procedimiento puede ayudar al cliente a focalizar y calibrar
la manera en que exagera las posibles reacciones de otras personas
y la probabilidad de que ocurran en una manera que puede resultar
decididamente humorística.
Otra área del entrenamiento asertivo, es el enseñar
la apropiada expresión de sentimientos de coraje a través
del humor a personas excesivamente agresivas, en vez de involucrarse
en conductas destructivas (es mucho mejor expresar sentimientos
de coraje o agresión con humor que hacerlo físicamente).
MODELAJE
El servir de modelo es una función que el terapeuta implementa
explícita o implícitamente durante el proceso de tratamiento
terapéutico. Al utilizar el humor con cualquiera de las técnicas
conductuales, el terapeuta está al menos implícitamente
modelando para el cliente que el humor tiene usos específicamente
constructivos, y/o terapétiticos en la manera de enfocar
los problemas.
El terapeuta también modela transmitiendo el mensaje de que
un problema puede simultáneamente ser tomado seriamente y
describirlo humorísticamente. Esto también conlleva
el mensaje de que el terapeuta encuentra valor en disfrutar del
humor aún cuando uno esté atravezando problemas personales
difíciles.
REFORZAMIENTO
En esta estrategia conductual se incluye un elemento quizás
más crucial que la iniciativa del terapéuta en introducir
el humor, y consiste en la iniciativa o introducción del
humor, y la risa por parte del cliente (cuando dicho humor y risa
resultan apropiados y de relevancia terapéutica). Cuando
un paciente es capaz de hacer una broma o reírse acerca de
asuntos personales que antes habían sido dolorosos o avergonzantes,
dicha reacción humorística por lo general representa
un cambio significativo en la visión de sí mismo,
del mundo y de sus circunstancias (Ventis, 1987; Navas, 1989). Aunque
el terapéuta no controla directamente la ocurrencia de que
el cliente inicie el humor, sin embargo tiene la oportunidad de
reforzarla una vez que ocurra; bien sea elogiando directamente el
sentido humorístico de la persona acerca del asunto al que
es dirigido el humor, o más típicamente por el hecho
de reirnos ante una "buena" expresión de humor (en este caso
el terapeuta sirve como una audiencia apreciativa).
Al brindar el terapeuta atención al humor por parte del cliente,
motiva y refuerza el uso de los recursos humorísticos que
la persona no ha utilizado o ha dejado de hacerlo debido a inhibiciones
o porque no ha visto valor en el humor.
HUMOR EN LAS TERAPIAS CONDUCTUALES-COGNOSCITIVAS
Debido a la naturaleza cognitiva compleja del humor, éste
contribuye a hacer mayor esfuerzo por usar o incluir elementos cognoscitivos
conjuntamente con las estrategias conductuales. De esta manera,
el combinar las estrategias cognitivas-emotivas-humorísticas
de la Terapia Racional-Emotiva Conductual (TREC) y las técnicas
conductuales, puede redundar en un mayor beneficio terapéutico
y un mayor impacto del uso del humor en el proceso de ayuda psicológica.
Una de las terapias conductuales-cognoscitivas más reconocidas
y utilizadas al día de hoy, la Terapia Racional-Emotiva Conductual
(TREC), claramente describe a través de su originador la
relación entre la perturbación psicológica,
el humor y el tratamiento psicoterapéutico:
"De cualquier forma que se presente, la psicopatología
consiste en tomar demasiado en serio no sólo la vida sino
también a nosotros mismos: exigiendo que debemos conseguir
exactamente lo que queremos; concluyendo que es trágico cuando
nuestros deseos se ven frustrados o aplazados; juzgando que nosotros
y los demás son demonios o dioses según la forma de
actuar buena o mala. De aquí se deduce que una de las finalidades
más importante de la psicoterapia es socavar la excesiva
seriedad de las personas (Ellis, 1976) ".
Entonces, en gran medida, la perturbación emocional consiste
en tomar la vida demasiado en serio, en exagerar la importancia
de las cosas, y la sensación de catástrofe, de horror
y atrocidad de todo lo que ocurre en la vida (o pasando al extremo
defensivo de no tomarlas suficientemente en serio). En este sentido
la psicoterapia racional-emotiva conductual consiste en demostrar
a las personas sus erróneas exigencias absolutas y combatir
enérgicamente su excesiva seriedad. De esta manera el terapéuta
de esta orientación prefiere atacar con realismo algunas
de las distorsionadas formas de pensar de los clientes, ¿y que mejor
método para desarraigar dichas ideas irracionales que el
humor y la broma (aplicada como estrategia psicoterapéutica)?.
Ellis (1976) explica que aunque hace uso del humor en la psicoterapia
(en sus diferentes formas) con la intención de atacar las
ideas absurdas de los clientes, sin embargo ¡no se ríe de
los clientes!. Una cosa es reírse y hacer bromas de sus ideas
y otra es respetar a la persona/humanidad del cliente (Navas, 1989).
El método humorístico de la TREC (Terapia Racional-Emotiva
Conductual) consiste en utilizar toda clase de chistes graciosos
ya inventados, llevar las cosas al extremo, reducir las ideas al
absurdo, comparaciones paradójicas, hacer juegos de pala-bras
o retruecanos, ingeniosidades, ironía, extravagancias, argot
o lenguaje coloquial, uso deliberado de obscenidades atrevidas en
la conversación (esta es una destreza que requiere experiencia
y poder analizar si la idiosincrasia cultural del cliente tolerará
estas expresiones), etc. Ellis (1976) nos dice que él personalmente
considera que hace mayor uso del lenguaje exagerado y de llevar
las cosas al extremo que las demás estrategias humorísticas.
En este punto es importante recordar que la TREC se basa en la teoría
de que las personas en gran parte (aunque no totalmente) se trastornan
a sí mismas; con varios tipos de creencias o filosofías
irracionales, y el esfuerzo terapéutico humorístico
(el "ataque humorístico") es dirigido a "desinflar" dichas
ideas "descabelladas" y ayudarle a los clientes a que las sustituyan
por otros puntos de vista más sanos, más eficaces,
y porque no: mucho más alegres y divertidos.
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